el frío susurra canciones de muerte,
de cuerpos usados.
La noche se los lleva,
enterrados en aquel lugar común,
del olvido,
de sueños borrados.
El viento habla con la luna
mientras los otros juegan a temblar,
las nubes aparecen en la calle
y los autos
entre choques
se encuentran.
Hace frío
con frazada
y calefactor,
con un café
-dos de azúcar-
un poco de leche,
para engañar a la niebla,
que llega hasta los huesos
del invierno que empieza.